¡Reprobado!

por Horacio Zaldivar

Los hombres de Estado son como los cirujanos: 

sus errores son mortales. 

François Mauriac

Adancito en su primer día de clases, aún con la mochila al hombro, y la lonchera en la diestra, en su primera tarea la maestra lo reprobó con cero: La seguridad del presidente. 

Bastaron sólo 16 horas para que Adán Augusto López recién nombrado secretario de Gobernación me concediera la razón. No tiene los tamaños, experiencia, capacidades, pero sobre todo oficio político para encargarse de la política interna, menos de la gobernabilidad que urge al país.

El pasado 27 de agosto del año en curso, siendo las 05:50 horas, el presidente pretendía llegar a la zona militar de Tuxtla Gutiérrez para su cotidiana reunión de seguridad, y posteriormente a las 07:00 horas ofrecer su tradicional homilía mañanera, cuando un numeroso grupo de la CNTE bloqueó el convoy e impidió durante más de 2 horas avanzar y descender del vehículo.

El flamante secretario de Gobernación pareció que no se dio cuenta que el país estuvo a punto de colapsarse. Si entre contingente de manifestantes un infiltrado hubiera agredido físicamente al presidente, el que por cierto, la Suburban en la que lo transportaban no tenía ningún tipo de blindaje.

En la Embajada de Los Estados Unidos se prendieron los focos rojos. El primer despacho enviado a Washington D.C., y a sus equipos de inteligencia: Mex. 06000 Aug 27-2021. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido retenido por manifestantes en la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, estado de Chiapas.  

Mientras tanto, López Obrador encerrado en su vehículo y acosado por maestros, padres de familia, y “N” número de personas inconformes con el gobierno federal, en la Secretaría de Gobernación tardaron más de una hora y media en enviar “negociadores,” a los que manifestantes mandaron de regreso con “con cajas destempladas”.

Ni los secretarios de Gobernación, de la Defensa Nacional, Marina Armada, y Seguridad Pública Federal, supieron qué hacer, pero sobre todo, rescatar de la peligrosa situación en que se encontraba el presidente de la República, el que después de 2:20 horas logró ingresar a la zona militar hasta que los manifestantes se lo permitieron.

En tiempos de “conservadores y neoliberales” la seguridad del presidente del país estaba en manos de profesionales, que en números redondos ascendían a 5 mil elementos por evento, más los que aportaban policías estatales, municipales, etc.

Participaban, el Estado Mayor Presidencial, Guardias Presidenciales, Policía Judicial Federal Militar, Policía Militar, Centro de Investigación y Seguridad Nacional (Cisen), Policía Federal (Caminos y Fuerzas Especiales), equipos K9 de la Sedena (caninos), equipos especializados en explosivos (Sedena), Jefatura de Operaciones Navales (Inteligencia Naval), Sección 2a. de la Sedena (Inteligencia Militar), elementos de infantería, transmisiones, caballería zonas militares para giras en provincia, etc.

El convoy presidencial estaba compuesto por 5 camionetas con blindaje nivel 7, un quirófano móvil de última generación, 2 ambulancias, dos vehículos con médicos especialistas, paramédicos, y un banco de sangre. Además se tenía listo en los aeropuertos locales un Lear jet para 20 pasajeros y un helicóptero Bell 212 situado en el helipuerto más cercano al evento.

Con una antelación mínima de 7 días, los equipos de avanzada y logística mantenían informada 24/ 7 a la superioridad del estado que guardaban los lugares y recintos que visitaría el primer mandatario. Nada se dejaba al azar. Cada hora se redactaba, actualizaba y enviaba partes de novedades en los que a detalle informaban de la situación y responsabilidades encomendadas por la superioridad.

Al arribo del presidente, además de los equipos antes mencionados, policía estatales, municipales, y tránsito, se ponían a las órdenes del Estado Mayor, y participaban en tareas de seguridad pública. Los equipos de francotiradores y caninos gozaban de tránsito y accesibilidad prioritaria para supervisar rutas, calles, recintos, etc., y así hasta el término del evento y regreso el primer mandatario a la Residencia Oficial de Los Pinos. .

La tarea de gobernar requiere además de capacidad, ser un profesional de la administración pública, con capacidad de toma de decisiones, de análisis, profundo conocimiento de la sociedad y sus manifestaciones, economía y por supuesto oficio político, entre otros. En este tenor, quedó claro que Adán Augusto López flamante secretario de Gobernación carece de todo lo anteriormente expuesto, y sólo es el amigo del presidente.

Quién sigue ¿Olguita?

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