Protagonismo: Eulogio Monreal

El término protagonismo se origina del griego protagonistis, conformado por las partículas proto (‘primero’) y agon-istis (‘jugador’ o ‘luchador’). Se define como “Tendencia que tiene una persona a estar siempre en el primer plano de un asunto o a mostrarse como la persona más cualificada.”, el protagonismo puede tener diferentes connotaciones, entre ellas, podemos identificar dos: una positiva y otra negativa, ambas dependen de la motivación del sujeto (protagonista).

En la era de la economía del conocimiento enmarcada en la Tecnología de la Información y de la Comunicación (TIC´S) que nos toca vivir, ha ocasionado potenciar como principal forma de relación interpersonal, mediante las redes sociales en diversas modalidades: facebooktwitter, instagram, messenger, linkedin, telegram, whatsapp, tik tok, youtube, por citar algunas de las principales herramientas usadas en la comunicación que en la práctica ejercemos. Esas formas de intercambiar ideas u opiniones, han definido nuevas formas de socializar en nuestro entorno público y privado; de la misma manera, se ha convertido en la principal forma de fuerte influencia en el sufragio en democracias representativas como la nuestra. Los espacios virtuales a los que hacemos alusión, han jugado un rol determinante en la renovación, cambios o la redirección del poder público, como lo son órganos ejecutivos y legislativos, en la sucesión del ejecutivo federal y elección del Congreso de la Unión y demás entes públicos de elección popular de las entidades federativas y municipales desde el 2018; dicho de otra forma, son herramientas donde sin límite se puede protagonizar y crear figuras públicas.

El parteaguas que vino a definir un nuevo modelo económico y/o de régimen político en transición que sustituye otro régimen individualista -el cual se identificaba con la globalización-, fue la amplia participación de la ciudadanía (pueblo), en la elección concurrente del 1 de julio de 2018; con ello han sobrevenido y se han multiplicado actores políticos que han hecho lo necesario, para aparecer en el primer plano protagónico y, ser parte de esa abierta gama de posibilidades para promocionar su imagen. Aguascalientes no será la excepción de ese contexto nacional. El inicio de un nuevo régimen y la eventualidad de ser elegido -o como se estila: ser sorteado-, en los procesos internos para participar en contiendas electorales, ha dado pie para hacer más atractivo la participación protagónica de simuladores impulsores de la transformación social, en redes sociales.

El lector se preguntará, cómo saber de entre los actores en política, quien hace protagonismos positivos, es decir, quien es realmente una persona cualificada en sus ambientes de forma involuntaria o no premeditada, como consecuencia de sus habilidades sociales, cooperativistas, unificadoras, intelectuales, filántropas, académicas, humanistas y, de interés general; o bien, quien hace protagonismo negativo, con motivos de conservar o conservarse en grupo, corriente o expresión política, inclusive sobreponiendo el interés general en un momento de crisis económico, político y social, que por ahora demanda nuestra nación.

Por otra parte, las multitudes (pueblo), han dejado de manifiesto, en ciertas ocasiones -no por ello pocas-, su indiferencia o desilusión debido al beneplácito de cultivar una cultura política permisiva, que instintivamente todos hemos venido creando.

El vocablo protagonismo, suele usarse para referir un afán por demostrar superioridad sobre el resto del grupo, tengan o no méritos para ello. No tomaría por sorpresa entonces que en tiempos coyunturales -cierres de ciclos de representaciones populares-, haya una especie de competitividad visible en dichos espacios sociales, incluso con cualquier tipo de activación motivacional en el que se protagoniza -últimamente resaltan las actividades ahuecas o ajenas a un quehacer de un posible compromiso con y para lo público-.

De las dos connotaciones reconocidas por la literatura, es frecuente suponer que el quehacer protagónico realizado por quienes aparecen en primer plano, sus motivaciones producen consecuencias positivas y negativas. Ante un escenario de esa naturaleza, no debe sorprender los entusiastas que aparentan ser parte de un movimiento de regeneración, para exaltar la trascendencia de motivar un movimiento de regeneración para el establecimiento de un régimen político nacionalista.

Con la determinación de la ruta diseñada para un proyecto de nación legítima y legalmente establecido y el inicio de un nuevo régimen, han sobrevenido supuestos liderazgos genuinos, pero también han resurgido liderazgos cuestionados o que se quedaron en un formato contestatario que nada abona en un proceso de transición para democratizar nuestro país.

El contexto que vivimos, nos obliga a analizar y diferenciar a quienes elegir como representantes populares; por un lado, a quienes protagonizan con motivación positiva en los términos descrito en líneas arriba; por otro, a quienes protagonizan con motivación negativa, solo para obtener ganancia con beneficio personal o de grupo.

¡Construyamos…ciudadanicemos!

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