Cinco mitos de los Niños Héroes que sigues creyendo

A 174 años de la defensa del Castillo de Chapultepec, estos son algunos mitos que se mantienen alrededor de los Niños Héroes.

Por redacción.

Este jueves se cumplieron 174 años de la Gesta Heroica de los Niños Héroes en el Bosque de Chapultepec. Y, como cada año, el 13 de septiembre, el gobierno de México encabezó la ceremonia para conmemorar este pasaje histórico en el Altar a la Patria.

Pero alrededor de los ‘Niños Héroes’ hay varios mitos… ¿Los conoces?

Según la historia oficial…

La historia que muchos conocemos desde pequeños, gracias a los libros de texto de la SEP, cuentan esta versión:El 13 de septiembre de 1847, el General Winfield Scott, comandante en jefe del ejército invasor norteamericano, ordenó el ataque a Chapultepec. Durante la toma del castillo, seis alumnos del Colegio Militar dieron sus vidas en defensa de la patria.

  1. Juan Escutia era un cadete de guardia. Al ver avanzar a los invasores, presentó resistencia, se replegó y, para evitar que la bandera mexicana cayera en manos del enemigo, se envolvió en ella y se arrojó al vacío.
  2. Vicente Suárez marcó el alto a los invasores y de un balazo mató a uno de ellos, hirió a otro con la bayoneta y murió en su puesto, luchando con un arma blanca.
  3. Francisco Márquez era el menor de los ‘Niños Héroes’ y murió acribillado al defender el castillo.
  4. Fernando Montes de Oca murió al tratar de incorporarse al resto de los alumnos que defendían la entrada del bosque. Fue abatido por los norteamericanos, que ya se habían adueñado de las partes altas del edificio.
  5. Agustín Melgar rechazó al enemigo casi solo, en el puesto que defendía. Recibió numerosas heridas e incluso luchó cuerpo a cuerpo cuando ya estaba lesionado.
  6. Juan de la Barrera, quien ya había terminado de estudiar en el Colegio Militar, se enteró de la invasión estadounidense y decidió ayudar a constituir las fortificaciones de defensa del Castillo. En la invasión, defendió el punto a su cargo hasta que las balas enemigas le quitaron la vida.

Los mitos detrás de los Niños Héroes

Alejandro Rosas es uno de los desmitificadores de los Niños Héroes. El historiador ofrece una versión de lo que sucedió el 13 de septiembre de 1847, según la cual algunos relatos de la Gesta Heroica del Castillo de Chapultepec son, en realidad, mitos.

En aras de la construcción del altar de la patria —a donde el sistema político mexicano del siglo XX llevó a sus héroes para legitimarse en el poder—, muchas se exageraron, otras se distorsionaron y no pocas fueron inventadas»

  • ¿Realmente los Niños Héroes eran niños?

Según Alejandro Rosas, no lo eran tanto. Francisco Márquez y Vicente Suárez tendrían los unos 14 años; Agustín Melgar y Fernando Montes de Oca tenían 18; Juan de la Barrera, 19 y Juan Escutia, 20.

  • ¿Juan Escutia de verdad salvó la bandera de los invasores?

Juan Escutia no era cadete ni murió al saltar envuelto en la bandera. Rosas afirma que fue abatido a tiros junto con Francisco Márquez y Fernando Montes de Oca cuando intentaban huir hacia el jardín Botánico. Así que la bandera mexicana finalmente sí fue capturada por los estadounidenses, que la devolvieron a México hasta el sexenio de José López Portillo.

  • ¿Solo los Niños Héroes defendieron el Castillo de Chapultepec?

En realidad, poco más de 800 soldados mexicanos defendieron el Castillo con apoyo del batallón activo de San Blas —con 400 hombres— y medio centenar de cadetes del Colegio Militar. No solo seis.

  • ¿Cuándo y por qué se volvieron héroes?

Por razones políticas, la historia de los Niños Héroes adquirió la dimensión de un “cantar de gesta” durante el sexenio del presidente Miguel Alemán, quien mandó a construir su monumento.

  • El mito de los restos de los niños héroes

La versión acerca de los restos es que, un siglo después de la Gesta de Heroica de los Niños Héroes, durante unas excavaciones al pie del cerro de Chapultepec, se hallaron seis calaveras. Sin comprobarse científica o documentalmente, los restos se atribuyeron a los Niños Héroes, versión que fue apoyada por varios historiadores y el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). También la respaldó el entonces presidente Miguel Alemán, quien ordenó que los huesos se depositaran en el Altar a la Patria, inaugurado en 1952.

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