La prensa y el Estado

por Horacio Zaldivar

Si tuviera que decidir si debemos tener un gobierno sin periódicos o periódicos sin gobierno, no dudaría en preferir lo segundo.

Thomas Jefersson 

En México desde hace casi un siglo, los tres poderes del Estado han ignorado los derechos y protección de los periodistas, por el contrario, cada día cierran más el círculo para combatir y abatir aquellos que ponen en riego sus negocios al amparo del poder. 

A unas semanas que rindan protesta 500 diputados federales, 15 gobernadores y centenas de diputados locales electos en el proceso electoral que recen concluyó, ninguno de los aquí mencionados se ha pronunciado por defensa de la libertad de expresión, los derechos y protección a periodistas que exhiben la aviesa corrupción que inunda cada rincón de este gran país.

Llámese como se llame el presidente en turno, los periodistas seguimos siendo carne de cañón, pero sobre todo letra muerta para el Estado. Bastaría con señalar el cobarde e impune asesinato del periodista Manuel Buendía Tellezgirón el 30 de mayo de 1984.

El semanario Proceso da cuenta de la cruel situación. “En los últimos 18 años han sido asesinados 19 periodistas y uno más de encuentra desaparecido en Guerrero. A la fecha los casos siguen impunes y no hay avances de las investigaciones por parte de los organismos de procuración de justicia para dar con los responsables de los homicidios, generando un clima de impunidad que incita a seguir arremetiendo contra los periodistas”, denunciaron los comunicadores.

La situación del gremio en el estado de Guerreo es el común denominador del resto del país. Aún más, la agencia EFE publicó al respecto: En México, al menos 68 defensores de derechos humanos y 43 periodistas han sido asesinados durante el Gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien asumió el poder el 1 de diciembre de 2018, informó este lunes la Secretaría de Gobernación.

El espionaje a periodistas desde el gobierno de Felipe Calderón, pasando por el de Peña Nieto hasta el de López Obrador, lo han convertido en deporte institucional, en un vano intento por conocer por adelantado cómo los exhibirán los medios críticos al poder, fuentes, etc., y también seguramente para eliminarlos del escenario, no hay otra explicación que lo justifique.

Por si esto no fuera suficiente, hasta el momento de redactar este despacho no se tiene información que el Estado y los tres poderes que lo integran, sus titulares e integrantes tengan la menor intención de elaborar una iniciativa de ley que proteja y otorgue garantías al gremio en el despeño de nuestro trabajo. 

Por el contrario, en el gobierno de López Obrador cada mañana el mandatario se encarga de señalar aquellos colegas que lo exhiben una y otra vez, polarizando la grave situación por la que atravesamos y poniendo en riesgo la integridad y de nuestras familias, dejando en claro su desprecio por la prensa critica, pero premiando a bufones y zalameros pseudoperiodistas. 

Así las cosas, en México la libertad de expresión y los derechos de los periodistas es letra muerta para el Estado, para políticos, incluso para aquellos empresarios de medios de comunicación que siguen sirviendo al poder por encima de los intereses de los ciudadanos y la nación.

Hasta cuando…

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