Eulogio Monreal pregunta…la Ciudadanía… ¿Existe?

POR: EULOGIO MONREAL ÁVILA

A propósito de los tiempos coyunturales por los que atraviesa la nación, nos parece trascendente referirnos al concepto de ciudadanía; para Manuel Canto Chac, el concepto tiene tres notas “derechos individuales, la pertenencia de una comunidad política y la participación en la vida pública” el autor refiere que los derechos de las personas están institucionalizados en varios estados nación -como el nuestro-,además, de encontrarse reconocidos por Naciones Unidas “el derecho al desarrollo es un derecho humano y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que pueden realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales, a contribuir a ese desarrollo disfrazado del él (ONU, Declaración sobre el Derecho al Desarrollo, art. 1°).”

Para el presente ensayo es indispensable tener como punto de partida la interrogante obligada ¿en nuestro país, hemos construido ciudadanía?; es decir, conocemos o sabemos cuáles son nuestros derechos, obligaciones y deberes como ciudadanos, ello a partir de la óptica formal, en el que se prevé en nuestro marco normativo la categoría jurídica de ciudadanía. Desde ese contexto, no basta saber o conocer nuestros derechos fundamentales referidos en la parte dogmática de nuestra constitución, sino también saber ejercer, defender, difundir y fortalecerlos, solo hasta entonces podremos cimentar ciudadanía.

No sobra decir -como lo apunta Teresa González Luna Corvera-que ciudadanía y democracia han formado parte de la discusión sobre las reformas educativas destaca su comentario señalando que “la pertinencia de la formación ciudadana descansa en dos supuestos concatenados: la necesidad que tienen los Estados y los sistemas políticos democráticos de cohesión social y legitimidad, y la necesidad que tienen los niños y jóvenes de educarse como ciudadanos”; en el mismo sentido Rodolfo Lara Lagunas contribuye con planteamientos para una filosofía que deba formar un modelo educativo que sirva al pueblo mexicano “una sociedad tan desigual, y con privilegios para una minoría, necesita ciudadanos críticos, nacionalistas, igualitarios, solidarios y democráticos”. En consecuencia, educar implica formar ciudadanía consiente, porque con la educación se determina el destino de México; al respecto Lara sostiene que “la educación democrática forma parte de los fines del sistema educativo nacional. Pero los hechos fraudulentos, siempre que hay elecciones, nos muestran, además del elevado abstencionismo, que la escuela ha descuidado la formación para la democracia.”; la literatura en el tema de ciudadanía es basta; especialistas como González coinciden en analizar e insistir en la función educativa para formar con bases democráticas, enfatizando que los fines de la educación, no se debe limitar a transmitir solo conocimiento, sino también debe corresponder contribuir para formar cultura cívica que predisponga ciudadanos a participar en política en base a principios y prácticas democráticas.

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